Estaba un día el diablo…

La misa estaba a punto de comenzar y la gente tomaba su asiento en las bancas de la iglesia. Una pareja de ancianos estaba sentada hasta adelante, más atrás unas señoras chismoseaban de lo lindo y un grupo niños no se estaban quietos. De repente frente al altar una nube negra surgió de la nada hasta formarse la figura del mismísimo “patas de cabra”. Satanás, se había posado frente a todos los creyentes en forma aterradora. Las mujeres comenzaron a gritar frenéticamente y todo mundo salió corriendo.

En menos de lo que se los cuento la iglesia se había vaciado a excepción de un viejito que estaba sentado hasta delante y no se podía mover sin ayuda. El viejito estaba muy tranquilo y observada los movimientos de Satanás como si nada.

Satanás se acercó al viejito y le dijo:
-¿Acaso no sabes quién soy?
-A huevo, eres el diablo. Respondió el viejito.

-¿No tienes miedo? Le dijo Satanás.
-No para nada, contesto el viejito

-Sabes que con una sola palabra te puedo matar, dijo el diablo.
-Si lo sé, conozco a tu familia. Agrego el anciano.

-Con una palabra te puedo hacer sufrir por toda la eternidad, remato el “patas de cabra”.
-Ya lo sé pendejo, ¿Qué quieres?

-¿Quiero saber si tienes miedo? Declaro Satanás.
-Para nada, ya estoy acostumbrado.
-¿Cómo es eso?
Y el viejito respondió.
-¡He estado casado con tu hermana por 50 años! cabrón te acabo de decir que conozco a toda tu familia.

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  1. henry

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